¿antihigienico? anticuado? incomodo? o simplemente pasado de moda.....
Artistas, hombres,mujeres, erotismo, todo lo qu econllevaba un bello Púbis frondoso echado a perder por alguna razón: el bello Púbico, algo tan natural, excitante, necesario, erótico, venido a menos.....
Creo seriamente que la falta de información y el bombardeo de pornografía, hicieron que este hermoso oasis de erotismo pasara a la historia cada vez más.... aunque en estos días aún tenemos la dicha de encontrar mujeres plenas, sensuales y seguras, eso si, mayores de 30 casi siempre, que lo defienden a ultranza, y nos agasajan con una bella sorpresa....
En primer lugar es un
protector natural ante la entrada de patógenos al organismo, como en los casos
que te mencioné anteriormente, ya que con su presencia, forma una especie de
barrera que dificulta la entrada de patógenos al sistema urogenital, principalmente
en las mujeres, ya que la vagina es mucho más ancha y accesible para los
gérmenes que el conducto masculino.
Según
explica Coiffman, el vello en esta zona del cuerpo tiene una función especial
porque capta feromonas, es decir, olores especiales producidos por la
vagina o el pene que son estimulantes sexuales. También provoca los
sentidos y la libido de la pareja.
Con respecto a estos datos, mi investigación personal ( gracias Milena Ruiz por tu encuesta exhaustiva ¡¡¡) me demuestra que la ignorancia respecto a sus ventajas, que no solo son de tipo medico sino sobre todo, de tipo erótico, es casi completa....
“Las
feromonas son olores de tipo sexual que no son percibidos por el olfato humano.
Tienen un factor excitante. Si se pierde completamente el pelo del pubis,
pareciera que se perdiera un estímulo sexual para el hombre y la mujer.
Pero no quiere decir que quienes se afeiten el pubis pierdan su atractivo”,
A
parte de su rol en la sexualidad, el vello púbico funciona como una barrera
protectora contra las infecciones vaginales y ayuda a que los genitales
femeninos mantengan una temperatura óptima. Finalmente, previene irritaciones
en los genitales que pueden producirse por el roce durante una relación sexual.
Además,
estudios hechos por la academia aseguran que la depilación de la zona púbica
favorece infecciones como la del molusco contagioso o molluscum
contagiosum, una enfermedad de transmisión sexual.
Una
de las combatientes en favor del vello púbico es Cameron Díaz, que en el
libro ‘The body book’, dice: “No olvidemos que la especie humana estaba
cubierta de pelo, y aunque ahora solo lo tenemos en algunas zonas, creo que ese
vello que se ha mantenido tiene un propósito”.
En primer lugar, debes elegir tu estilo: Los estilos
de vello púbico varían mucho y al igual que un estilo del cabello puede ser
fácil o difícil de cuidar. Elegir el estilo correcto puede ser un primer gran
paso
Ir completamente depilada es una sensación liberadora. La sensación del
tacto de tu amante puede ser emocionante y excitante. Estar depilada tiene sus
ventajas, en otras áreas también.
"La peor decisión que he tomado en mi vida", dice una chica en
la barra de un bar de Barcelona. "No sabes cuánto me arrepiento". No
se muerde los nudillos porque eligió a la persona equivocada para compartir su
vida, ni por haber estudiado Derecho en vez de seguir sus pulsiones artísticas.
La chavala niega con la cabeza, arrepentida, porque hace un par de años se hizo
la depilación láser total en el pubis. Y ahora se da de cabezazos contra la
pared.
Bienvenidos a la era del pelo. Teníamos algunas pistas de que andaba por
aquí, pero en los últimos meses ya han aparecido los indicios definitivos
dentro de la cultura de masas: el mundo de las celebrities,
verdaderas estrellas de la industria de la belleza, se vio algo agitado cuando
Gwyneth Paltrow anunció risueña, en el programa de Ellen DeGeneres, que llevaba
un estilo "muy setentero" en la entrepierna y Cameron Diaz comenzó a
abogar públicamente por el vello púbico femenino como muestra de higiene y
liberación personal.
Y el asunto copó realmente los titulares cuando American Apparel
descubrió en su última campaña la semana pasada a unos maniquíes
con buenos matojos en la entrepierna y todo el mundo se chaló: ¿ha
vuelto el pelo?, ¿a quién le gusta?, ¿y a quién le pone?
Lo cierto es que, siguiendo las estadísticas, estaba claro que defender
la depilación prácticamente integral venía siendo un discurso que no partía
meramente del gusto, y aquel que lo crea así, ahí van los datos: según una
encuesta publicada enEl Mundo, el 65,8% de las españolas nunca se
depilan o retocan el pubis, independientemente de las modas. Así que el pelo
nos da igual. Por tanto, a nosotros nos da igual –hombres y mujeres, según la
mencionada encuesta–, pero no a la industria.
Y
aquí vuelven a mandar los datos: el espacio rasurable ha aumentado
considerablemente durante los últimos cincuenta años, y algo tendrá que ver el
hecho de que la industria de la depilación, sólo en Estados Unidos, obtuvo unos
ingresos de 2.100 millones de dólares el año pasado. Teniendo en cuenta que en
ese país la mayoría de las mujeres en 1945 ni siquiera se depilaban las
piernas, el discurso, pues, se generó desde la creación de una necesidad
previamente inexistente y fue calando en lo que a axilas y piernas se refiere a
lo largo de las décadas.
El
pubis era la última frontera por conquistar, y así lo vimos en series de
televisión, revistas femeninas y demás generadores de discurso de la imagen
femenina. Desde Sexo en Nueva
York a la revista Vogue, entre la década de los
90 y los 2000, si tenías pelo ahí abajo, eras equiparable al eslabón perdido
entre ser humano y animalito salvaje. Tal es así, que incluso comenzaron a
circular teorías poco científicas pero muy asumidas por el gran público sobre
el vello púbico como algo poco higiénico.
Otra
razón para el posible auge hasta ahora de la depilación integral la daba
Caitlin Moran en su ensayo Cómo ser mujer. Partiendo de la ridiculización de la moda por la cada
vez más exigua ropa interior –"¿por qué llevamos bragas que apenas nos
tapan el clítoris?", se preguntaba–, Moran pasaba a esbozar una
interesante teoría: la depilación responde a la adopción de los patrones de la
pornografía convencional del momento.
Las
actrices se depilan no tanto para cumplir una fantasía infantil como por una
cuestión técnica: así, en los primeros planos de los genitales, el espectador
puede verlo todo. Dónde hay pelo... hay polémica. Entonces, ¿qué pasa con el
pelo? ¿Puede ser achacable este cambio de opinión generalizado a que nos hemos
despertado tras un largo letargo absurdo? Y, de ser así, ¿por qué todos a la
vez?
La
campaña de American Apparel, en el centro de la diana, puede ser un buen primer
punto de análisis. La marca, conocida por su voluntad de llamar la atención –¿y
cuál no?–, ha virado en los últimos tiempos desde campañas acusadas de sexismo, donde se muestra una sexualidad bastante explícita y
normativa –con chicas jóvenes, mayoritariamente blancas y en posturas
sugerentes–, a abogar por la visibilización de la menstruación en una camiseta y, ahora, reivindicar el vello púbico. Sus portavoces han
defendido ambas campañas con argumentos que suenan a mucha gente:
"Queremos mostrar un cuerpo de mujer más acorde con la realidad, y huir de
representaciones idealizadas o poco realistas".
Evidentemente,
esto es difícilmente rebatible, pero algunas voces críticas apuntan a sus
campañas anteriores y a que este cambio se traduce únicamente al vello púbico,
y no apostando por cuerpos con unas proporciones más realistas. La clave de su
cambio de rumbo podría estar en un reciente artículo del Financial Times, cuyo titular
anunciaba que "el feminismo está de moda" en las pasarelas.
Dentro
y fuera de ellas se reivindica a las Riot Grrrls, se habla de arte feminista y
se le presta verdadera atención internacional al activismo de las Pussy Riot.
Más allá de lo positivo que pueda venir con la visibilización, el pelo de
American Apparel y Gwyneth Paltrow vendría a ser –a diferencia de movimientos
en red netamente feministas como #sobaquember, que
puso en primer plano el vello en las axilas, o Project Bush, que hace lo propio con el vello púbico– un mero lavado
de cara y una moda del momento. Porque, y ahí va la pista: tras anunciar Gwyneth
en la televisión lo de su matojo, corrió a desmentirlo un poco más tarde. Y es
que las modas, a diferencia de las reivindicaciones, son pasajeras.







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